En los paréntesis de una tormenta puedes encontrar calma, felicidad y sonrisas sin motivo aparente.
Vuelves a sentirte viva. Mejor que nunca. Y gritarás al mundo que quieres cambiar, que de hecho vas a hacerlo.
Dejará entonces de ser sólo un paréntesis. Y podremos al fin, olvidar todo aquello que hacía sentirnos tan furiosos y revolucionarios.
Dejando la tormenta bien atrás, volverás al equilibrio del que nunca deberías haber marchado. Y el camino por el que andabas confusa y triste se perderá, ojalá... para siempre.
Si abres con fuerza los brazos, el paréntesis se abre y cabes tú y tu mundo. Nunca dejes que te cierre, hay que hacer fuerza y ser fuerte. Por cierto tengo tu foto de perfil de fondo de pantalla y me llamo Julia también, qué cosas!
ResponderEliminar