Sigues creyendo que no te tocará crecer; que volverás al rápido zumo matutino y recaerás en libros de texto, con actividades de repaso, con clases para desconectar y recreos de sol y almuerzo.
Sigues sin poder creer que eso forme ya parte de tu memoria (selectiva). Y como la realidad duele a veces, o simplemente, no convence, te aferrarás al recuerdo. Con eso debería poder ser suficiente. Si no es así... te tocará continuar a la pata coja.
