Cuando los niños bajaran a prisa al jardín y, empapados, hicieran su primer muñeco de nieve.
Que los calcetines de lana, trenzados, se secaran al fuego.
Y que, el domingo, quedara reservado para cine en casa, con castañas, a la luz de la noche.
Me apunto. ¿Me acompañas?
(:
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